viernes, 22 de noviembre de 2019

Si no tienes vida

Esas frases tan bonitas que escuchas.

En el episodio de hoy:

"si no tienes vida, eres un aburrido"

No soy mis redes sociales.
No soy como vosotros.
Yo no os informo de todo lo que hago.

Cuando terminé bachillerato, no lo publiqué en tuenti. Vosotros lo publicasteis como si fuese una gran hazaña, algo imposible.
Cuando pasé selectividad y fui a la carrera, tampoco.
Tampoco cuando me saqué la puta carrera o cuando pasé las pruebas para Vigilante, para escolta, para explosivos... Con os policías evaluadores más capullines que me tocaron.

Tampoco cuando me hice adiestrador canino ni cuando conseguí mi título de guía K9.
Tampoco cuando me saqué con matrícula de honor mi curso de conducción operativa. ni los cursos de intervenciones operativas.

Tampoco cuando terminé mi curso de educador medioambiental, ni el curso de restauración ecológica de ecosistemas forestales.
Alguna foto he publicado de mis cursos de fotografía de naturaleza salvaje. Pero no sobre el curso ni lo guay que soy y lo que molo por hacer algo así. Mazo de "Mainstream", súper fotógrafo.

Tampoco con mi salida a México becado y mi vuelta más tarde trabajando de acompañante armado en uno de los peores países para serlo. (De hecho las fotos de México las he colgado hace un año...)

No he publicado nada cuando he salido en televisión ni en periódicos.

Tampoco mis logros en los cursos de intervención sanitaria de urgencia en enfrentamiento armado.

Ni con anatomopatología, tanatopraxia o tanatoestética...

No he publicado mis semanas de supervivencia, bushcraft o vivac.

No necesito leer más.
Soy un ávido lector de historia, he tenido acceso a documentos que vosotros jamás veréis. Echando una mano con un compañero en el doctorado de historia, en lugares y salones que huelen a grandes hazañas bajo la biblioteca nacional.

He leído a Marx, a Engels, a Trotsky, Al Che, a Castro, he leído a Jose Antonio... biografías, cartas, pequeños escritos, artículos en periódicos o revistas de su época. Por simple curiosidad.
Tengo ansia de información.

De mis logros... sabréis por mis redes poco más que, que tengo una moto, una casa... y que me aburro en mi curro.

Y éste texto no es ni el 50% de las cosas importantes que he hecho por mí y para mí. Para enriquecerme YO por dentro.

No publico el 90% de mis viajes y movidas en moto.
No publico el 99% de mi vida.

No soy como vosotros... no necesito que veáis hasta donde llego o voy a llegar.

Pero no seáis idiotas y no subestiméis a la gente que no publica su vida.
Seguramente estén más nutridos intelectualmente.

¿Qué has hecho tú?
Viste el fútbol?
Criticaste a tu vecino?
Te pegaste una borrachera de fiesta este finde a tus 30 tacos?
Viste el gran hermano o algún programa similar?

Eso es lo que publicáis... y me aburre.

Aquí tenéis algo de lo que he hecho en los últimos 15 años. Y sabéis por qué no sabíais nada de ello?
Porque no os habéis sentado a tomar una birra y preguntar sobre la vida de los demás.
🖕

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Hoy casi me atracan.

Hoy casi me atracan, hoy casi mueren dos inmigrantes, hoy casi voy a la cárcel...

En serio me habíais visto cara de ser fácil de robar?

Pensasteis: "Éste pobre barbudo es la víctima hoy"?

AAAAmigos... Yo si me veo en peligro no tengo problemas en tirar de baldeo rápido.
La uso para comer, cortar un hilo, mil historias más...
Pero sirve para mucho más, claro. Autoprotección es la razón por la que llevo una táctica y no una cabritera. (que también llevo encima)

Habéis ido a por una persona amenazada de muerte, mi cheira va en mi bolsillo 24/7.
Una navaja táctica de 380 gramos nada menos. Afilada para afeitarme.
Eso es lo que ha estado apunto de llevaros a la tumba.

Aviación española, 19:00, noche, descampado donde aparcan los coches en ese antiguo cuartel derribado. Ese parking disuasorio que Carmena jamás construyó no lo va a hacer el PP... Sin luz y lleno de barro y charcos.

Vinisteis y no me daba tiempo a meterme en el coche, aún me quedaban unos metros...
Me dio el olor de peligro muy rápido, antes incluso de que hablaseis.

Empezasteis la noche siendo muy estúpidos, pero fuisteis sabios al no querer enfrentar vuestros destornilladores a una chupa de cuero y una navaja militar de 13 centímetros de hoja, ooooh, terminasteis la noche siendo sabios, de eso no hay duda.

Enseguida he intuido la jugada, me ha ido muy mal en Madrid trabajando en seguridad y eso me ha hecho tener un sexto sentido para la violencia.
Esas medias sonrisas, ese "amigo, eh, amigo"

Amigo?
No señores...

He de decir que también habéis tenido buen ojo... al final.
Cuando he plantado mis pies firmes y he abierto la navaja con ese CLACK tan bonito que hace el seguro... Y os habéis parado EN SECO, el lobo duda, mira la presa que ya no parece tan fácil y os dais la vuelta con un "tsssh" entre los dientes como quitándole importancia a que el miedo había cambiado de bando de golpe.

Aún me pregunto qué parte de vuestro cerebro ha decidido intentar atracar a un tío con botas militares, barba, cara de muy pocos amigos, con el gorro calado hasta las pestañas y la chupa de cuero ceñida, con unos grilletes colgando en su mochila...

En qué momento os ha parecido una pieza posible para sacar dinero (entre la chupa de los 70 y las botas reventadas...), en qué momento os he parecido una florecilla silvestre a la que atracar?

En qué puto momento habéis entrado a una zona sin luz conmigo...

Dos lobos que se han dado de bruces con un puto mastín, eso sois.

Debo agradeceros de todos modos... el subidón de adrenalina... y que definitivamente he decidido que debo apuntarme al gimnasio de nuevo. Porque al primero me lo había llevado por delante, pero en el estado en el que me encuentro... no sé si no habría caído yo junto con el segundo.
La navaja evita problemas, no entiendo por qué tan jodido el reglamento de armas blancas, como para andar llamando a la policía en un caso así...
A los 30 min que lleguen estoy muerto.

Madrid me está matando pero de pena... me está matando por dentro.
Aunque debo reconocer que ésta noche me ha hecho sentirme vivo de nuevo.

La tierra bajo mis pies, las piernas ligeramente separadas, los brazos a los lados, el aire frío, mi aliento que ya se veía vaho del fresco y nada en la mente, los sentidos al 100%...
Hasta se me han ido los mocos de golpe y eso que llevo malo toda la semana.

Que poco me gusta sacar el acero para otra cosa que no sea comer... pero cómo me alegro de llevarla conmigo.

Aquí os dejo ésta canción, especial para vosotros.
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lunes, 3 de abril de 2017

¿Le compro una moto a mi hijo/a?

"Mi hijo o hija ya tiene 16 años y me pide un ciclomotor... ¿Qué hago? ¿Se lo compro? Tú que eres motero, ¿Qué me recomiendas?"

¿¡¡Y qué mierdas sabré yo si no soy padre!!?
Pero tienes que contestar, te miran con sus hojos abiertos... esperando una respuesta... así que les cuentas tu historia...

Mira, como motero que soy, de chupa de cuero y moto custom...

Decirte que no se la compres.

No por que sea peligrosa y bla bla bla...
No.

Sino porque es el momento perfecto para que aprenda a ahorrar y a valorar.
Y luche por lo que quiere.

Puedo decir, y es algo que e da mucho orgullo decir, que me he comprado la moto y me he sacado el carnet a base de guardar las vueltas del pan que mi madre me dejaba quedarme.

Cuando yo era pequeño, los motoratones eran mi debilidad.
Bueno, ellos y las tortugas ninja. Pero caparazones no venden, así que ahorré para la moto.

Desde los 12 años. Día tras día, guardé las vueltas del pan.
Ahora tengo una moto vieja, que pude comprar a los 25 años.
Y es mi posesión más preciada. Y créeme, me alegra no haberme gastado esa pasta en otra cosa.
No le compres nada a tu hijo/a... que se lo gane y lo compre con su dinero, el dinero de su esfuerzo.




sábado, 2 de julio de 2016

A todos los inadaptados...



Porque nos obligaron.
Porque desde pequeños nos dieron armas y espadas, escudos, arcos y flechas.
Nos dijeron que los hombres no lloran y qué niño más fuerte. ¡A ver, saca molla!
Y nos chutaron dosis diarias de héroes y de princesas que necesitan ser salvadas. De bandidos que deben ser parados a lomos de nuestro caballo.
Y aprendimos a necesitar esto para vivir.

Los hombres son fuertes, duros y deben salvar el día y a la princesa.
Luchar contra dragones, trepar torres y derrotar a la bruja o a un ejército, no importa.
Todo por la princesa, que nos piensa pagar con un beso y seguramente su mano en matrimonio si eres príncipe o algo así.
(Si cultivas sandías como yo, vete olvidando)

Y aprendimos a ser como ellos.
Muros duros de piedra, duros que solucionan los problemas de los demás en pos de la justicia y por la mano de la princesa.
Así que la idea de nuestra existencia rondaba alrededor de solucionarle los problemas y satisfacer a una princesa todas sus necesidades... porque no podía valerse por si misma...
Solo sabían ser guapas.

Y eso es lo que necesitamos para sentirnos felices y completos.
Aprendimos a valorarnos poco. A costa de lo que otros nos valoren y lo útiles que seamos para los demás.

Y después de no poder tener un caballo para salvar a una princesa en una torre... Te compras una moto.

Te compras una moto y te compras una chupa de cuero.
Y compras gasolina y un sisibar macarra para atar la tienda de campaña y la mochila.

Y te conviertes en uno de los malos de los cuentos. En el bandido.
En el tipo raro que se va a su puta bola, solo, sin que le entienda nadie ni sea útil para nadie.
Y te ven como la escoria cantante y sonante del mundo.
Porque vaya pintas joder.

Esa barba. Esos pelos. Ese casco con calaveras, ese cuero... ese cuero.... :)

Y dejas todo atrás.

Dejas la torre y la princesa dentro. Que se compre un casco y te coja por el camino con la moto.

Dejas atrás al mago malo, el ejército, la espada, la bruja y su puta madre todos juntos.

Te llevas al dragón porque era de Albacete y te pilla de camino y además te invita a una birra si le acercas.
Y te piras a perseguir el sol por el día y a dormir bajo las estrellas por la noche.
A estar hoy aquí y mañana allí.
A sumergirte en las tormentas y luchar contra los elementos.
Por que no hay nada más duro que tú mismo luchando contra los elementos mientras mantienes el equilibrio sobre dos ruedas y dominas a la bestia sobre lluvia, nieve o viento.

Y cuando vuelves a casa... no hay princesa.
Pero qué útil te sientes para ti mismo.
Y tú no quieres una princesa... tu quieres una mujer.
Femenina... pero que sepa más de mecánica que tú.
Para que te repare la moto.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Código motero / biker.

Mucho se ha escrito sobre los códigos de conducta Biker.
Para mí, es algo aproximado a esto que he sacado de la red:

"Anteriormente todos los “Bikers” tenían un lazo en común, que consistía en un código de ética y comportamiento que iba más allá de las palabras y se basaba en el respeto y su forma de comportarse.
Este código nunca se escribió ni hubo necesidad de que este se escribiera.

Los tiempos están cambiando y cada vez aparecen nuevos dueños de una moto... Y en realidad no hay nada malo en ello siempre y cuando esos nuevos motociclistas aprendan a respetar el código que rige a los Bikers, de la misma manera que lo hacemos quienes hemos sido Bikers por más tiempo.
(No es lo mismo el dueño de una moto que el Biker)

El ser un Biker implicaba hacer uso de tu creatividad y tesón ( como para transformar una máquina destartalada en una pieza única y deslumbrante por ejemplo), vestíamos ropa de piel manchada de grasa porque sabíamos que debíamos vernos amenazantes para ser respetados en la carretera.

Los Bikers pertenecíamos a una clase solitaria y carecíamos de un sindicato o grupo de apoyo.
En ocasiones ni siquiera contábamos con una familia biológica o MC.

Teníamos que aprender a sobrevivir en nuestro propio mundo, contra las reglas, contra la sociedad, contra lo que estaba establecido y contra circunstancias desfavorables.
Logramos esta sobrevivencia gracias al “Código Biker” y como dijo un hermano “…a nosotros los viejos Bikers nos corresponde educar a los nuevos motociclistas, porque; ¿de qué otra forma van a aprender a distinguir entre un casco y una bacinica? ”

Es en base a esto, que nos permitimos recoger algunos los puntos básicos de “El Código Biker”.
  Antigüamente este Código era sagrado, basado en el respeto y el honor y no ha existido algo igual desde los viejos tiempos de los caballeros. (No esperen que lo vayan a cumplir esos niños de 21 años con una R que pesa diez veces más que ellos. Pero si lees esto, aunque seas uno de esos pasados de vueltas que se juega la vida en la carretera... respétalo)

• No acepten que les falten al respeto. Sean amables y considerados con las mujeres, los niños y los animales, pero ni a ellos permitan que les falten al respeto. Recuerden siempre que una parte esencial de ser Biker tiene que ver con el respeto pero también con el honor.

• Cualquiera puede portarse como un tonto y perder rápidamente los estribos. Los Bikers se mantienen en control, firmes. Si no sabes beber, no bebas. Si no sabes discutir sin llegar a las manos, no discutas.

• Nunca mientan a otro Biker, hagan trampa ni roben. En otras palabras; sean honestos.

• Los Bikers saben que su palabra los une. Su palabra es lo único en la vida que realmente les pertenece. Cuiden su palabra y pórtense como de la realeza, pues son verdaderos “caballeros” del camino.

• Si ven algo incorrecto no lo cuenten de inmediato a otros; más bien traten de solucionarlo y si necesitan ayuda, que sea alguien de la más alta confianza.

• Si realmente toman este código con seriedad, traten siempre de arreglar las cosas con las personas y no sentirán la necesidad de ir a exponer ante los demás lo que pudieran ser sus fallos o sus problemas.

• Las personas que hablan mal gratuitamente de otras se encuentran entre las personas del nivel de vida más bajo (igual que aquellos que roban motocicletas o sus partes).

• No se lamenten o se quejen (nadie aprecia o respeta a quien vive lamentándose). En otras palabras: “No divulguen sus imperfecciones”

• No se angustien por pequeñeces, recuerden que ya sea que se quejen o no, la mayoría de las veces los problemas se resuelven.

• Con dos cojones bien puestos; Mantengan siempre su dignidad. Son Bikers y no animales rastreros. Nunca hagan alusión a morir y nunca se den por vencidos.

• Ya sea que estén involucrados en un pleito, en un debate, o que les toque “una curva muy cerrada”… por muy mal que se pongan las cosas un Biker no se da por vencido.

• Ayuden siempre a otros. Si ven que un hermano o hermana Biker esta tirado al lado del camino siempre deténganse a brindarle ayuda (no importa qué máquina monte). Aunque si todo lo que pueden ofrecer sea apoyo moral; es mejor dar eso que pasar de largo ignorando a quien tiene una necesidad.

• Recuerden que para un verdadero Biker, lo importante es el viaje, lo que sucede en el camino, tanto como llegar sanos al destino.

• No solo ayuden a otros Bikers, enseñen al mundo que somos mucho mejor de lo que ellos serán nunca.

• Ser cortés no nos cuesta casi nada y se gana admiración y respeto para la Hermandad.

• Manténganse firmes en su posición. Cumplan lo que prometieron y hagan acto de presencia cuando hayan ofrecido asistir o ayudar. Hay que tener integridad.

• La vida no es un ejercicio de entrenamiento; en efecto, no se trata de un ensayo. La vida es real y debemos vivirla al máximo. No vivas mirando atrás. Ni te hundas en tus penas. La vida es como la moto, mirando al frente... la marcha es primera abajo y las demás para arriba. Mantén esos preceptos en tu vida.

• No tienen tiempo para perder, los Bikers no se quedan esperando a que la fiesta les llegue.

• Solamente se vive una vez. Mañana podrían ser un incidente más en el camino causado por una persona inconsciente que descuido su volante por ir mensajeando con el celular mientras manejaba en su jaula. Vive tu vida ahora, aprovecha lo mejor de cada momento.

Y ahora bien, revisemos de nuevo esto. Son Bikers, protejan al desvalido, caminen con la cabeza en alto y sintiendo orgullo. Su palabra es su enlace o vínculo con lo que les rodea. Manténganse firmes y NO permitan que les falten al respeto.

Ser Biker implica mucho más que el hecho de comprar una motocicleta. Quien solo compra una motocicleta y la usa no es más que un motociclista.

V´s.

domingo, 31 de enero de 2016

Sacedón 2016 Matinal motera

Me despierto, apago el despertador.
Sopeso la opción de cancelarlo todo.

No es viable. Solo el pensarme sobre la moto me espabila.
Me levanto, caliento la leche, subo al cuarto y desayuno ligero mientras echo un último vistazo a la ruta que se va a seguir.

Por h o por B... ¡¡¡se me hace tarde!!!

"Y corre corre que no llegas...
Y la moto que no arranca... uf....

Finalmente nos ponemos en marcha, mi vieja tormenta y su jinete.

Apretamos el paso que no llegamos a la hora. Un poquito de giro de muñeca y... ¡BORN TO BE WILD!

Ups... Los señores de la guardia civil, que nos esperan en la salida de la discoteca, cortando la carretera.

Despacio... Despacio... Ninguno nos mira raro, ninguno nos para así que ¡gas!

Venga que llegamos, que llegamos.

Finalmente sí, llegamos.

Aún están esperando. ¡Bien!

Ahora ya estamos todos reunidos, empieza la ruta de verdad.

Nos encontramos con Elena y Sergius, piezas fundamentales para que yo decidiese ir finalmente a Sacedón. Sin ellos... al final me habría descolgado.

Salimos todos, de relax, sin locuras, como nos gusta.

Emprendemos camino por la M50, con ese asfalto rotísimo, lleno de baches y rajas que lo convierten en un peligro para los de dos ruedas.

Según cogemos la carretera... comienza un dolor de estómago malo malo...

Va a más y empieza a pasarse a dolor de costillas, me cuesta respirar.

Me toca pararme en el arcén unos minutos, desabrocharme la chaqueta y tratar de respirar.
No recuerdo haberlo pasado así de mal.

Mi grupo no se ha dado cuenta y sigue para alante.

En ese momento me cabreo conmigo mismo, al final parece ser que nos quedaremos en casa este domingo.



Cuando soy capaz de respirar debidamente, monto de nuevo, sin abrochar la chaqueta ni nada.

Tiro para alante, tratando de pillarles, pero el dolor vuelve. Justo al tiempo que veo que me esperaban en la siguiente gasolinera y les he pasado...

No puedo seguir conduciendo, salgo en Rivas, que es lo que me pillaba más cerca, en busca de un descanso más largo fuera del peligro de la autovía.

Termino tomándome una manzanilla que me sienta fenomenal.

Tan bien que deja de dolerme todo y emprendo el viaje, esta vez solo.


Empiezo a unirme a grandes grupos de motos. Me resulta maravilloso contemplar como cientos de motos te envuelven en la carretera...

Como bandadas de pájaros que cambian de rumbo al unísono, custom, trail, R... todos vamos hacia el mismo punto.
Todos giramos a la vez.

(No falta el pasado de vueltas que adelanta a la extensísima fila a toda hostia)

Seguro que sabéis de lo que os hablo... encontraros en medio de una carretera invadida por las motos... al frente dos filas de motos hasta donde alcanzas a ver... y en tus retrovisores, la misma imagen... Todos buscamos Guadalajara y esa salida 55 que nos lleve hasta los huevitos fritos que nos prometieron. :)

Seguimos girando juntos, y cada vez nos vamos distanciando más.
Voy dejando paso a los demás, se acercan curvas y prefiero hacerlas despacio, disfrutar de los puertos y las vistas.

Cuando me voy quedando solo, nos envuelve la niebla... densa, tan densa que no veo el carril a más de dos metros por delante.

No distingo luces ni escucho otros motores... Solo.

Y disfruto también estos momentos.

Poco a poco el sol va tomando fuerza y la niebla me va dejando.
Cuando por fin levanta... me encuentro en un puerto maravilloso... con unas vistas espléndidas.

Paso Tendilla y voy pasando Auñón, Dejo a un lado el embalse y llego por fin a Sacedón.

"Que el parking ya está lleno, deben ir ustedes hacia allá"

El parking lleno y no son las 11.

Maravilloso, será multitudinaria entonces. :)

¿Habrá huevos para todos?

Voy circulando bajo indicaciones de los caballeros con chaleco reflectante.

Finalmente llego el primero a una zona despejada de motos. Y aparco allí. Poco a poco van llegando, motos de todo tipo. (Incluida una con el depósito decorado con temática del rey león de disney que me llama la atención. Por desgracia le perdí la pista y no tengo foto)


Motos y más motos.
No falta el que le debe sobrar el dinero y va jodiendo el motor haciéndolo sonar hasta que petardea.
No sería lo mismo sin esa gente. Y sin la gente al lado criticando. :)

Me voy a pata a la calle principal, en busca de la llegada de mi grupo, al parecer hicieron parada y les he adelantado al ir por una ruta más directa.

Finalmente allí estamos. :)

Que feliz me hace algo tan tonto como estar ahí. no conozco más que a tres o cuatro personas y sin embargo todas me parecen fabulosas.

Es el momento... ¡DEL SHOPPING!
A ver los puestecillos y a comprar algún parche joder.

Toodo super caro :)
Aún así vuelvo con un par de tréboles y un par de los míticos ¡guardarrailes asesinos! (Que aún no llevaba ninguno en mis chalecos)

Y finalmente... desistimos de los huevos, ¡¡la cola es interminable!!

Donamos nuestra comidita a la cruz roja allí presente (¡¡Que había que llevar algo señores!! ¡¡Que había recogida de comida! Aunque algunos no se enteraron)



Terminamos en el español, bar de Sacedón, tomando unos bocatas de calamares deliciosos, eso sí, el bareto... petao... y todos los bares con los precios subidos.

El español ha sido de los más honrados, subiendo 60 céntimos los precios de bocatas. Otros baretos han subido nada menos que 4 euros algunos de sus servicios.

Después de charlar y un rato de divertimento, damos un paseillo hasta las motos.

Vamos a un pueblo cercano, donde se encuentra otra parte del grupo, a tomar un café.

Y finalizado el cafecito... momento de volver a casa.

Pero nos encontramos con que un compi ha tenido un fallo de anclaje en el baúl al pillar uno de los baches de la carretera, nada más salir del pueblo.

Bajamos, paramos moto, miramos si necesita herramientas... Y cuando vamos a arrancar la moto... NO BATTERY.

"¿¡POR QUÉEEEEEEEEEEE!?"

No pasa nada, con un empujón de los compañeros me pongo en marcha de nuevo, volviendo con Sergius y Elena hacia casa.

Llegar a casa, ducharse, calentito...

La felicidad a veces es jodidamente simple.










viernes, 22 de enero de 2016

Aún no he vivido grandes aventuras.

Aún no he vivido grandes aventuras, aunque sí pequeñas y medianas.

No he vivido una gran aventura en moto de meses donde cada día es un reto...

Porque no necesito irme a saltar dunas para sentir una aventura...

Jamás nadie vivirá una aventura como la de dejar la moto porque ya no sabes dónde coño vas ni dónde coño estás, y vivir que la noche está cerrada y con una niebla del demonio y te vas a matar...
Y vivir entonces el meterte por la primera salida de monte que haya en esa carreterucha y acampar improvisadamente.

Despertándote congelado y con escarcha en el pelo y barba...

Y todo eso sin salir de España.

No necesitas irte a la otra punta del mundo para que te asalten las aventuras.
Y nadie vivirá una aventura como esa, porque esa aventura es tuya y nadie puede vivirla como tú la viviste. Porque nadie puede sentir por ti.

La libertad y la seguridad y fuerza que uno siente con algo tan simple como eso.
Es tan absurdo y sin embargo te llena y de algún modo te purifica.
Dormir en el suelo porque es inviable el continuar. Sin saber ni dónde estás y sin móvil.
O el arrastrar la moto kilómetros hasta encontrar una gasolinera.

o perderte y de pronto aparecer en un puerto de montaña. Que no sabes cuál es, ni dónde coño estás. Pero es jodidamente maravilloso lo que se ve desde allí.
Y no lo grabo. Ni me pongo a hacer fotos, Selfies ni movidas así.

Aunque si me gustaría, como dice el artículo, para que los que no puedan viajar, vivan las aventuras a través de mí. Con mis palabras y tratando de explicar lo que se siente cuando te levantas, y te estiras en medio de un bosquezucho por el que pasa una carreterilla que te perdió.
Poder contarles cómo te da los buenos días tu aliento hecho niebla saliendo de tu boca y te quitas las finas capaz de hielo del pelo y te secas el bigote.


El sentimiento de vida. Si es que ese sentimiento existe...
Es hora de coger la primera carretera que me guste y seguirla hasta terminar en el culo del mundo sin saber donde estás y sin querer leer ni un solo letrero, hasta que toque volver.